EL TEMPLO DEL ARCADE EN VALLECAS
UN MUSEO DEL VIDEOJUEGO DONDE VIVE EL COMMODORE 64
Dom 11-15
Los que llevamos décadas con el teclado del C64 entre las manos sabemos que la nostalgia no es solo sentimiento: es una forma de vida. Y de vez en cuando aparece algo que te pone los ojos como platos y te hace decir «esto hay que verlo sí o sí».
El Templo del Arcade ha llegado a Vallecas. Sí, dentro de Madrid, sin necesidad de excursiones a la periferia, en la misma ciudad. El espacio, que durante años tuvo su sede en Griñón —un paraíso con trampa, porque llegar sin coche era casi una misión de nivel imposible—, ha hecho las maletas y se ha instalado en pleno corazón del sur de la capital. Más metros, más máquinas y un acceso que no da pereza ni en domingo.
Se trata de una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la divulgación, preservación y restauración de máquinas arcade, pinballs y videoconsolas, desde las más antiguas hasta las actuales. Vamos, el sueño hecho realidad para los que crecimos pegando monedas de cinco duros a máquinas que pesaban más que nosotros.
Y aquí es donde la cosa se pone interesante para los que venimos del mundo de los 8 bits. Porque el Templo del Arcade no es solo recreativas. Nada más entrar, antes de llegar a la zona de arcades, te encuentras con una colección de microordenadores y consolas que te deja con la boca abierta. Como dijo uno de sus responsables: «Esto engloba todo el videojuego desde que comenzó, desde el Pong, pasando por los ordenadores y terminando por la PS4.»
Para los que venimos del mundo de los 8 bits, esta es la sección que más engancha. Allí conviven, entre otros:
Más allá del museo, el corazón del local son sus recreativas. Ciento veintitrés máquinas en perfecto estado de funcionamiento entre arcades, pinballs, máquinas de pistola y de coches.
También hay máquinas que nunca llegaron a España, cedidas por coleccionistas: el Vindicator (con mandos de tanque de verdad), el Xenophobe —donde pueden jugar tres personas simultáneamente en la misma pantalla— o el Flying Circus, que data nada menos que de 1976. Auténticas obras de ingeniería que aquí están funcionando y disponibles para jugar.
El proyecto lleva ya varios años en marcha. Empezaron siendo trece personas, y hoy el núcleo duro lo forman solo tres: Ángel, Manolo y Javier. Dedican prácticamente todo su tiempo libre —después de sus trabajos— a reparar, mantener y mejorar las máquinas de lunes a domingo.
El único momento de descanso real es el domingo por la tarde, que aprovechan para hacer pedidos online e investigar cómo conseguir la pieza imposible de turno.
Todo esto para que cuando llegues un sábado por la mañana, todo esté en perfecto estado y puedas meterte de lleno en ese cosquilleo que solo los que lo vivieron conocen.
AUNQUE AHORA CUESTE UN POCO MÁS
Tres personas que dedican su tiempo libre, su dinero y su obsesión a preservar algo que el mercado llevaría décadas enterrado. Eso, en 2026, no tiene precio.
Pues sí que lo tiene: 15 euros. Y están más que bien gastados.
► LO MEJOR
C64 expuesto y en buena compañía123 máquinas en perfecto estado
Colección histórica de consolas única
Accesible en metro desde cualquier punto
Precio razonable para lo que ofrece
Asociación sin ánimo de lucro
► LO QUE CUESTA
Solo abre sábados y domingosHorario partido los sábados
Que no esté abierto cada día