COMMODORE 64
EL ORDENADOR MÁS VENDIDO DE LA HISTORIA
► EL HOMBRE DETRÁS DE LA MÁQUINA
Todo empieza con Jack Tramiel, fundador de Commodore e hijo de supervivientes del Holocausto. Su filosofía era clara y directa: "Computers for the masses, not the classes". Máquinas para la gente, no para las élites. En una época en que un ordenador personal costaba una pequeña fortuna, Tramiel soñaba con algo que cualquier familia pudiera permitirse.
Antes del C64, Commodore ya había triunfado con el VIC-20 (1980), el primer ordenador en superar el millón de unidades vendidas. Pero Tramiel quería más. Quería un salto tecnológico real a un precio imposible de ignorar.
► ENERO 1982: EL ANUNCIO QUE LO CAMBIÓ TODO
En el Consumer Electronics Show de enero de 1982 en Las Vegas, Commodore presentó el C64 ante un público atónito. La propuesta era brutal: 64 KB de RAM —el máximo que muchos concebían en aquella época—, gráficos en color avanzados, sonido estéreo de verdad, y todo ello por 595 dólares. Rivales como el Apple II o el TRS-80 no podían competir ni en specs ni en precio.
Los ingenieros de competidores como Apple y Atari pensaban que era imposible. Commodore lo construyó de todas formas.
► LOS CHIPS QUE HICIERON LA MAGIA
El secreto estaba en el control de la cadena de fabricación. Commodore era propietaria de MOS Technology, el fabricante de sus chips, lo que le permitía producirlos a un costo ridículo comparado con la competencia. Tres chips definían el C64:
El VIC-II (Video Interface Chip II) ofrecía resolución de 320×200, 16 colores, sprites por hardware y scroll suave — capacidades que los desarrolladores de juegos supieron explotar hasta límites increíbles. El SID (Sound Interface Device), diseñado por Bob Yannes, era un sintetizador de tres voces con filtros analógicos que sonaba más a instrumento musical que a chip de ordenador. Décadas después, músicos de todo el mundo siguen componiendo con él. Y el 6510, variante del legendario 6502, era la CPU que lo orquestaba todo al modesto pero eficiente ritmo de 1 MHz.
► DE 1982 A 1994: UNA DÉCADA DE REINADO
El C64 no fue un éxito pasajero. Durante doce años se mantuvo en producción, algo inaudito en el mundo tecnológico. En ese tiempo acumuló un catálogo de más de 10.000 títulos, vio nacer una escena de demoscene que redefinió lo que era posible con hardware limitado, y se convirtió en el primer ordenador de millones de niños y jóvenes en Europa y América.
En países como Alemania, Reino Unido o España, el C64 no era solo un ordenador: era el ordenador. El que estaba en el salón de casa, el que se llevaba al colegio en casete, el que conectabas a la televisión un sábado por la mañana y del que no te separabas hasta la noche.
► EL LEGADO
Con aproximadamente 17 millones de unidades vendidas, el Commodore 64 ostenta el récord Guinness al ordenador doméstico más vendido de la historia, un título que nadie le ha arrebatado. Pero más allá de los números, su legado es humano: programadores que aprendieron a picar código en BASIC a los 10 años, músicos que descubrieron la síntesis con el SID, diseñadores que dominaron el pixel art en pantallas de 16 colores.
Este sitio existe porque el C64 existió. Todo lo que encontrarás aquí —las reseñas, la historia, la demoscene— es consecuencia directa de esa máquina beige con teclas marrones que Commodore lanzó al mundo en el verano de 1982. Bienvenido a C64 ZONE.