ARMY MOVES
EL JUEGO QUE LLEVÓ A DINAMIC AL MERCADO INTERNACIONAL
► EL JUEGO QUE CONQUISTÓ INGLATERRA
A finales de 1986, Dinamic Software llevaba ya unos años haciendo ruido en el mercado español, pero Army Moves fue algo diferente: fue el juego que cruzó el Canal de la Mancha. Los distribuidores británicos Imagine Software —parte del grupo Ocean— se fijaron en él y decidieron distribuirlo en el Reino Unido, encargando además versiones propias para C64, Amiga y Atari ST. Era la primera vez que una empresa española conseguía ese nivel de penetración en el mercado británico, y no fue casualidad.
La versión original para Spectrum y Amstrad la hizo Víctor Ruiz en persona, el mismo que diseñaba, programaba y muchas veces hacía también los gráficos. La ilustración de la carátula corrió a cargo de Alfonso Azpiri, el ilustrador madrileño cuyas portadas eran ya una seña de identidad de Dinamic —ese estilo entre cómic americano y ciencia ficción que hacía que los juegos parecieran más grandes de lo que eran.
El programador de la versión C64, Zach Townsend, escondió en el código del juego una larga confesión personal: pedía encontrar novia, listaba sus grupos favoritos (Michael Jackson, Simple Minds) y se quejaba de que Delta y Nemesis eran una basura. Nadie lo descubrió hasta años después.
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► JUGABILIDAD: SIETE NIVELES, DOS MUNDOS
Army Moves dividía la experiencia en dos partes bien diferenciadas, marca de la casa Dinamic. La primera te ponía al volante de un jeep militar esquivando vehículos enemigos y aguantando el fuego de helicópteros, para después subir tú mismo a uno de esos helicópteros y enfrentarte a aviones, submarinos y fuego antiaéreo. La segunda parte cambiaba completamente el registro: Freddy —sí, aquí el soldado no tenía nombre oficial pero era el mismo espíritu que Freddy Hardest— bajaba al suelo y tenía que infiltrarse en la base enemiga a pie, saltando rocas, esquivando tucanes y liquidando soldados para recuperar unos documentos secretos.
La variedad era real y se agradecía, pero el juego tenía un problema que sus fans y detractores han debatido durante décadas: la dificultad era brutal. No difícil en el sentido de desafiante y gratificante, sino difícil en el sentido de injusto. Los enemigos aparecían en patrones que requerían memorización casi perfecta, los márgenes de error eran mínimos y morir era constante. Muchos jugadores nunca llegaron a ver la segunda parte.
Un detalle que pocos sabían: el spacebar activaba el fuego secundario en la primera parte. Quien lo descubría tenía una ventaja enorme sobre quien no. El manual no lo explicaba con suficiente claridad, y en la era sin internet, ese tipo de secretos circulaban de boca en boca en los patios del colegio.
► GRÁFICOS: AZPIRI EN LA PORTADA, SOLDADOS EN PANTALLA
La versión C64 de Army Moves la desarrolló un programador inglés contratado por Imagine, y gráficamente tenía sus propias características respecto al original español. Los escenarios eran coloridos y reconocibles —selva, base militar, cielo con enemigos aéreos— y los sprites tenían la solidez característica de las producciones de Imagine. No eran espectaculares, pero cumplían.
Donde sí destacaba era en la carátula original: la ilustración de Alfonso Azpiri era una explosión de acción con helicópteros, soldados y explosiones que prometía una experiencia mucho más épica de lo que el hardware podía entregar. Era un arte de portada de primer nivel, de los que te hacían comprar el juego en la tienda sin haberlo jugado nunca.
► SONIDO: FRED GRAY AL MANDO DEL SID
La música del C64 la compuso Fred Gray, uno de los compositores más prolíficos del chip SID, con un catálogo que incluía títulos de Imagine y Ocean. El resultado era sólido: una banda sonora marcial que encajaba perfectamente con la temática militar, con ese sonido inconfundible del SID que hacía que incluso los juegos más frustrantes tuvieran un fondo sonoro que invitaba a seguir intentándolo.
La música original del Spectrum, compuesta por Manuel Cubedo, tenía su propio carácter, pero en lo sonoro el C64 ganaba sin discusión. Era una de esas ocasiones en que el hardware de Commodore sacaba ventaja clara sobre la competencia.
► DINAMIC Y SU PASAPORTE INTERNACIONAL
Army Moves fue el punto de inflexión. Antes de él, Dinamic era una empresa española conocida en España. Después, era una empresa española conocida en Europa. Que Ocean e Imagine apostaran por distribuir sus juegos en el mercado británico era una validación que pocos estudios nacionales habían conseguido. Navy Moves llegó en 1988 como secuela directa, y la saga Moves se convirtió en una de las franquicias más reconocibles del software español de los 80.
Curiosamente, la versión C64 la hicieron íntegramente programadores ingleses contratados por Imagine —Dinamic apenas tenía presencia en el mundo Commodore por aquel entonces, ya que en España el C64 nunca tuvo el peso que tuvo el Spectrum. Eso explica por qué la versión C64 tiene un sabor ligeramente distinto al original: misma esencia, diferente mano.
Army Moves es un juego que se recuerda más por lo que representó que por lo que fue. Fue el pasaporte internacional de Dinamic, la prueba de que el software español podía competir en el mercado más exigente de Europa. Como experiencia jugable, la dificultad injusta lastra una propuesta que en lo visual y lo sonoro merecía más. Pero en su contexto histórico, es una pieza fundamental del puzzle del videojuego español.
LO MEJOR
+ Dos partes con mecánicas distintas+ Banda sonora SID de Fred Gray
+ Carátula de Alfonso Azpiri
+ Importancia histórica enorme
+ Variedad de vehículos y situaciones
LO PEOR
- Dificultad injusta y frustrante- Muchos jugadores nunca vieron la parte 2
- Controles algo imprecisos en C64
- La versión C64 es inferior al original
- Sin checkpoints dentro de cada parte