BOB: BEST OF THE BEST
O EL TÍO QUE TE DEVOLVIÓ LAS GANAS DE JUGAR
Era una tarde cualquiera. Nada especial. El tipo de tarde en que uno lleva años sin encender el ordenador para jugar, porque el trabajo, porque los niños, porque la vida ha ido colonizando esas horas de forma silenciosa y con mucha alevosía. Estaba navegando por internet sin rumbo fijo —ese deporte que los de nuestra generación practicamos con una dedicación que no dedicamos a casi nada más— cuando de repente aparece BOB.
Y claro. Uno no sabe lo que es BOB. Uno ve un nombre raro, un canal de Telegram con miles de personas y una cantidad absurda de juegos. Y piensa: ¿qué es esto? Pues esto, amigo, es Best Of the Best. La recopilación de emuladores más completa, más cuidada y más querida del mundillo retro español. La obra de un señor llamado Nacho Portillo que un día decidió que merecía la pena hacer las cosas bien. Y las hizo bien. Muy bien.
Que conste que yo llegué tarde, como llego a casi todo. Pero llegué. Y desde que llegué no he parado de jugar a cosas que no tocaba desde hace décadas. Así que si esto no os parece un motivo suficiente para dedicarle una entrada del blog, es que tenemos valores muy distintos.
BOB es una recopilación de emuladores y juegos retro preparada, configurada y mimada por Nacho Portillo. ¿Qué significa eso en la práctica? Que en lugar de pasarte dos fines de semana instalando cosas, buscando ROMs por foros cuestionables, configurando mandos y maldiciendo al universo, simplemente descargas BOB, lo pones en marcha y empiezas a jugar.
Sí. Así de fácil. Sí. Hay trampa. La trampa es que Nacho ha puesto las horas que tú no has querido poner. Gracias, Nacho.
Dependiendo del sistema que uses, BOB se llama de distinta manera y se presenta con distintas ropas, pero la esencia es siempre la misma: un universo retro completo, listo para funcionar, con los mejores juegos de cada plataforma ya seleccionados. Nada de tener 3.000 versiones del mismo juego para Megadrive. Nada de ROMs rotas. Nada de configurar shaders a las dos de la madrugada. BOB funciona.
Cuando uno abre BOB por primera vez es como abrir un baúl que no sabías que tenías. De repente están ahí todos. El Commodore 64, con una cantidad generosa de juegos. Y el Spectrum. Y el Amstrad. Y el MSX. Y el Atari. Todos esos sistemas que convivieron en los patios del colegio de los ochenta, donde cada niño defendía el suyo como si le fuera la vida en ello, están ahora pacíficamente juntos en el mismo menú.
Lo primero que hice fue buscar el C64. Lógico. Y ahí estaba, con una cantidad de juegos que no esperaba. Pero entonces pasó algo que no tenía previsto: me quedé mirando el menú y vi el Spectrum. Y el Amstrad. Y el MSX. Y pensé, bueno, un momento. Cargué el Freddy Hardest en el C64 — mi versión, la de siempre, la que tenía grabada en algún lugar del cerebro. Y luego lo cargué en Spectrum. Y luego en Amstrad. Y estuve ahí como media hora, como un idiota con una sonrisa de oreja a oreja, comparando versiones de un juego de 1987 a las once de la noche. Mi pareja me miraba desde el sofá con esa expresión que mezcla ternura y preocupación. Totalmente justificada.
Pero lo que más me alegró el día —literalmente— fue darme cuenta de que podía comparar versiones. El mismo juego en C64, en Spectrum y en Amstrad, cargando en segundos cada uno. Ver cómo el mismo programador resolvía las limitaciones de cada máquina de forma distinta. Ver de dónde venía nuestra nostalgia concreta, la que corresponde al ordenador exacto que tuvimos en casa. Y ver también que los otros tenían razón en algunas cosas, aunque eso no se lo digas a nadie.
Aquí es donde BOB da un salto de categoría. Porque una cosa es tener todo esto en tu ordenador de sobremesa, pero la vida no siempre transcurre delante de un escritorio. Y aquí entra algo que me parece una genialidad: te puedes llevar BOB de vacaciones.
Hay un mercado enorme de consolas portátiles chinas —Anbernic, Retroid, Miyoo y compañía— que por entre 30 y 150 euros te dan un cacharro que emula perfectamente todo lo que BOB cubre. Y BOB tiene imágenes preparadas para muchas de ellas. Instalas la imagen, le metes la tarjeta, y en el avión, en la playa, esperando en el aeropuerto o mientras tu pareja ve una serie que no te interesa, ahí está el Trap Door del C64, el Tetris de Game Boy o el Out Run de recreativas, listo para recordarte por qué los juegos de antes tenían algo que los de ahora pocas veces alcanzan.
No estaría bien hablar de BOB sin hablar de la persona que lo hace posible. Nacho Portillo lleva años trabajando en esto con una generosidad que ya quisieran muchas empresas. BOB es gratuito. El canal de Telegram es gratuito. Las actualizaciones son gratuitas. El tiempo que Nacho dedica a responder dudas, a preparar nuevas versiones, a mantener vivo todo esto... pues también lo regala.
En el mundillo retro español hay mucha gente que hace cosas bonitas, pero pocas iniciativas han llegado a tanta gente con tanta calidad y tan poca exigencia a cambio. Si usáis BOB y no conocíais a Nacho, ya es hora de que lo conozcáis. Su canal de YouTube tiene vídeos que explican todo lo que necesitáis saber, y su Telegram es de los más activos y útiles del panorama retro nacional.
youtube.com/@nportillo — Tutoriales, novedades y todo lo que necesitas para entender BOB sin romperte la cabeza.
📢 Canal Telegram (novedades):
t.me/bob_retropie_windows — Descargas, actualizaciones y noticias de BOB en tiempo real.
💬 Grupo Telegram (dudas y comunidad):
t.me/BOB_retropie_windows_dudas — Miles de personas resolviendo dudas, compartiendo configuraciones y recordando lo bien que se vivía con 64 KB de RAM.
EN SERIO.
A mí me devolvió las ganas de jugar al C64. Me hizo descubrir versiones de juegos que no había tocado nunca. Me regaló tardes que creía que ya no existían. Y me enseñó que la nostalgia, bien aplicada, no es escapismo: es una forma perfectamente legítima de recordar que había cosas muy buenas, que siguen siendo muy buenas, y que siguen ahí esperando.
LOAD "BOB",8,1
READY.