MICROMANÍA VUELVE: LA SÁBANA QUE NO CABÍA EN TU HABITACIÓN
O CÓMO LOS 80 SIGUEN NEGÁNDOSE A MORIRSE
Hay cosas que uno cree que desaparecen para siempre. La ilusión de las mañanas de Navidad. Aquella novia del verano de 1991. Las pesetas. Y Micromanía. Pues bien: resulta que al menos una de esas cosas ha decidido volver, con todo su descaro, en formato sábana, a ocupar espacio en tu mesita de noche y en tu corazón.
Sí. Micromanía ha resucitado. Cuarta Época. Papel. Grande. Retro hasta los huesos. Si en este momento no se te ha puesto un nudo en la garganta o no has soltado algún tipo de exclamación que preferiría no transcribir aquí, es posible que hayas llegado a esta web por error. Bienvenido igualmente.
Hecho con Pixels —los mismos que hace no tanto nos devolvieron Microhobby de entre los muertos— han vuelto a sacar el maletín de los milagros y han resucitado la cabecera más icónica de la prensa de microordenadores española. Y no con cualquier formato, sino con el formato sábana de la Segunda Época. Ese que no cabía en ninguna estantería, que se arrugaba si lo mirabas mal y que tu madre odiaba con toda su alma porque no había manera humana de doblarlo bien.
Para los que llegáis nuevos a esto —o para los que simplemente los años han tratado vuestra memoria con la misma crueldad con que el Datasette trataba las cintas baratas— un pequeño repaso de historia. Micromanía nació en 1985 de la mano de Hobby Press. Sus primeros números cubrían la actualidad de los microordenadores de 8 bits: el Spectrum, el Amstrad, el MSX. Y sí, el Commodore 64. No os voy a engañar: no éramos los favoritos de la casa, pero aparecíamos.
El primer número de la Cuarta Época ya tiene contenidos confirmados y, francamente, parece que han estado escuchando las conversaciones de nuestro grupo de Telegram. Monkey Island en portada, Turbo Girl, Out Run, demos exclusivas de Maldita Castilla Requiem para Mega Drive y Dreamcast... Si esto no os convence, es que directamente no tenéis alma retro.
Y además: recreativas, noticias de la escena retro actual, soluciones con mapas dibujados a mano como los de antes, y análisis de juegos nuevos para plataformas antiguas. Porque resulta que en 2026 todavía hay gente desarrollando para Mega Drive, SNES y, sí, para microordenadores de 8 bits. El mundo es un lugar maravilloso cuando no estás mirando las noticias.
Lo del formato sábana merece su propio párrafo, o varios. Para los que no lo vivisteis: la Micromanía de la Segunda Época era grande. Grande de verdad. 25 centímetros de ancho por 35 de alto, aproximadamente. No era solo una revista; era una declaración de intenciones. Era inmanejable, incómoda, imposible de leer en el autobús sin darle un codazo al de al lado. Y era absolutamente gloriosa.
Esta Cuarta Época recupera ese espíritu. No llega al tamaño brutal del original, pero la filosofía es la misma: más espacio, más respiro para las páginas, más impacto visual. En un mundo donde todo el contenido cabe en la pantalla de un móvil, recibir en casa algo físico, grande y lleno de amor por los píxeles de antaño tiene un valor que es difícil de cuantificar pero muy fácil de sentir.
Para los que no tienen estantería
Para los que sí tienen estantería
Para los más fans
La revista es bimestral, así que sale cada dos meses. En la tienda de Hecho con Pixels tienes tanto la opción de número suelto como suscripción. Mi humilde recomendación: la opción papel más digital por 13,99€ es la más sensata si de verdad te interesa esto. El PDF para leer en el metro, el papel para dejarlo en la mesita y que te mire con nostalgia cada noche antes de dormir.
MICROMANÍA!
Que los 80 duren otros cuarenta años más.